Ya desde 1926 existían intentos por crear vehículos autónomos. El Linrrican Wonder recorrió las calles de Nueva York equipado con receptores de radio que permitían guiarlo a distancia. Ese mismo año, en Milwaukee, ingenieros de la Achen Motor Company hicieron su propia prueba del “auto fantasma” que causó asombro entre los espectadores.

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En 1939 la GM patrocinó Futurama, una exhibición a cargo de Norman Bel Geddes, donde se propuso por primera vez en la historia sustituir a los conductores por vehículos que transitaran por carreteras magnéticas, donde los autos circularían de manera autónoma por caminos predeterminados.

La historia de los vehículos autónomos ha transitado un largo camino pero se guía por el mismo espíritu: eliminar el factor humano de la conducción.

Tesla: la irrupción de los autos inteligentes

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En 2015 salieron oficialmente a la venta los vehículos Tesla, que pueden manejarse sin la intervención humana. Aunque la ley norteamericana requiere que los conductores estén al volante por motivos de seguridad, lo cierto es que con caminos estandarizados y acceso permanente a internet estas máquinas no requieren un piloto para circular por grandes ciudades, estacionarse o evitar el tráfico.

Los sistemas asistidos

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Desde principios de siglo muchos autos cuentan ya con sistemas de asistencia para el manejo. Por ejemplo, el Distronic de Mercedes Benz, que ajusta la velocidad del auto si tiene obstáculos enfrente; también utiliza cámaras para “ayudar” a su ocupante a estacionarse de manera correcta y eficiente. Nuestros autos incluirán cada vez más tecnología hasta que nosotros sólo seamos un pasajero cuyo único papel sea indicar el destino (y pagar el combustible). ¿Es esto malo? Quizás no tanto.

Google: tomar las calles por asalto

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Google tiene su propia versión de auto inteligente, el Waymo. Además, posee la red de recolección de datos más grande de la historia de la humanidad a través de sus servicios de Maps, Search y Gmail. Con este arsenal busca poner en circulación su vehículo autónomo, que ya ha pasado todos los controles de seguridad: en 50,000 pruebas de manejo sólo ha tenido 12 accidentes, un índice de error mucho menor que el de las personas.

Sin embargo, aunque estadísticamente no haya nada que temer, la idea de no tener el control es algo que atemoriza a la mayoría de nosotros, que crecimos manejando autos. Esto puede comenzar a cambiar.

El futuro de los vehículos autónomos

La empresa de chips de computadora Nvidia calcula que para 2025 tendremos vehículos completamente autónomos en las calles de todo el mundo. BMW y Volvo aseguran que esto podría lograrse algunos años antes, pero el consenso es simple: los autos sin conductor serán una realidad más pronto de lo que nos imaginamos.

La idea es reducir los accidentes automotrices, que año con año se cobran la vida de millones de personas (especialmente jóvenes), hacer el tráfico más eficiente y reducir la contaminación. Sin embargo, también pueden venir otros problemas: fallas en los sistemas de navegación ¿Quién tendrá la culpa de los accidentes ahora?, riesgo de sufrir hackeo en nuestros vehículos o la preocupación de ser vigilados en todo momento por los proveedores de servicios como Google, que ya bastante mala reputación tienen en lo que a respetar la privacidad se refiere.

¿Estás listo (a) para la revolución del transporte?

La mayoría de quienes están leyendo esto vivirán para ver la irrupción de los vehículos autónomos a una escala nunca antes vista por la humanidad. Aunque lo más seguro es que sigamos teniendo autos “normales” ¿Qué pasará con las nuevas generaciones, que nunca conocieron lo que es tener el control de un vehículo? Para ellos será completamente normal subirse a un auto y echarse una siesta mientras llegan a la fiesta; será incomprensible el nerviosismo ante un alcoholímetro.

Para ellos manejar un auto será cosa de nostálgicos…